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Paisajes neuquinos bajo el manto de la noche

4 Abril, 2014

El esplendor y la belleza de los paisajes neuquinos se aprecian perfectamente con la luz del día. Pero en la noche su naturaleza sigue allí, latente y oculta bajo la penumbra. Lograr captarla es verdaderamente una hazaña, que Gonzalo José supo lograr a la perfección. Una tarea sumamente dedicada y precisa que toma lo mejor del paisaje nocturno sin perder detalles de su misteriosa y oscura belleza.

Gonzalo José estudió fotografía en Sevilla, España, donde vivió muchos años. Hoy reside en Neuquén Capital junto a su familia y se dedica principalmente a enseñar la actividad. Dentro del amplio mundo de la fotografía encontró su pasión en la fotografía nocturna. Trabaja junto con Pablo Dómina organizando y dictando seminarios, talleres, workshops y realizando salidas fotográficas al interior.

En la Provincia ha visitado los paisajes nocturnos de Ñorquinco, Villa Traful, San Martín de los Andes y lugares de la estepa neuquina como los Pilares en Tratayén cerca de la localidad de Añelo.

Uno de los Pilares de Añelo, en Tratayén.

La antigua estación de ferrocarril de Challacó, camino a Plaza Huincul, es uno de sus lugares favoritos. Un sitio cargado de historia, donde se aprecia a la luz de la luna y las estrellas los vestigios de las instalaciones del ferrocarril.

La estación de ferrocarril en Challacó.

José explica que la elección del lugar y momento de la salida debe cumplir ciertas condiciones: “deben estar lo menos afectado posible por la iluminación artificial, preferentemente alejados de las ciudades y sus luces, aprovechando algún suceso o fenómeno astronómico, sea eclipse, lluvia de meteoritos, luna llena o nueva, etc. o beneficiado por los fenómenos meteorológicos, como tormentas eléctricas, cielos despejados o nublados etc.”

En la foto de Los Gigantes en Villa El Chocón se aprovecha el efecto de las nubes. En la imagen se aprecian la luna, Venus hacia abajo, y el paso de un meteorito hacia la derecha.

Los gigantes en la noche, bajo el resplandor de la luna en Villa El Chocón.

Para lograr captar estas imágenes José indica: “es necesario contar con una cámara tipo réflex, un trípode y control remoto en lo posible, si no hay podemos fabricar uno casero”.

Este tipo de imágenes no son sencillas de obtener, y constituyen el resultado de un complejo proceso que requiere un trabajo previo, durante y posterior a la toma. Primero hay que estudiar las condiciones meteorológicas y determinar los fenómenos que ocurrirán en el cielo para fijar un momento ideal para la salida, luego requiere paciencia ya que algunas imágenes son colecciones de fotografías y pueden llegar a demandar varias horas. Posteriormente se efectúa un trabajo de edición. José asegura: “si bien la fotografía nocturna tiene bastante edición, el principal trabajo se hace en el campo, algunas imágenes conllevan horas de trabajo, y hasta más de 100 fotografías. Todo se debe hacer cuidando detalles, como la posición, la luz.”

Vía Láctea sobre bosque en Villa Traful.

“La foto de la Vía Láctea en Villa Traful está sacada de la misma cabaña de donde estábamos alojados. La luz de los pinos es la del complejo. Son aproximadamente 60 segundos de exposiciones. Una foto precisa en el momento y lugar indicado, ya que la vía láctea no se aprecia de esta manera todos los días. Se tienen que dar condiciones, y esa noche se dieron, un cielo despejado, sin viento, la posición de la galaxia… son fotos en donde hay que evaluar todos los detalles.”

El bosque en Ñorquinco esconde colores asombrosos en la noche.

José realiza talleres con salidas nocturnas, invitando a amigos y público en general: “Lo que más le fascina a la gente es la idea de salir de noche a sacar fotografías, y descubrir que la noche ofrece más de mil colores que están apagados, y que podemos darles vida a través de la cámara. Luego viene el trabajo de edición, y es a partir de allí que se comienzan a descubrir cosas interesantes en la imagen. Para ello se utiliza el programa de edición PhotoShop o similar, con el propósito de “limpiar” la imagen, siempre procurando mantener la naturalidad de la misma.” En tal sentido José afirma: “Para mí si una foto no está editada no está terminada, de esta manera se mejora muchísimo la imagen”.

Amaneciendo en el Lago Ñorquinco.

Los Pilares de Tratayén en Añelo.

Otra ayuda tecnológica es la de un software de acceso libre que se llama Stellarium. Allí se ingresan los datos de las coordenadas de donde se va a realizar la toma y la hora, y éste indica lo que va a ocurrir en el cielo en ese preciso momento. “Satélite, estrellas, todo lo que pase en el cielo en ese momento este programa te lo indica a la perfección”.

Un verdadero entusiasta por la fotografía nocturna, dedica muchas horas de sueño a llevar a cabo esta actividad que lo apasiona. Entre las anécdotas vividas en las salidas, destaca una tomando fotografías en Villa Traful.

Lago Traful

“Esta imagen son 50 fotos de 15 segundos cada una. Esa noche hacían menos de 10º bajo cero. Eran las 4 de la mañana, y se me había congelado el trípode en la orilla del lago! Estaba con un mameluco térmico y una almohadita química para generar calor…”

La fotografía nocturna es una actividad nueva en la región: “cada vez hay más gente que le interesa este tipo de fotografía, constantemente se suman personas a los talleres. Los resultados de la fotografía nocturna son muy llamativos y la gente se termina entusiasmando”

La naturaleza que duerme en la noche se despierta con la luz de la cámara de José, resultando verdaderas obras de arte: los colores, luces y formas que se generan a partir de la fotografía sorprenden a más de uno. Imágenes que parecen moverse despiertan sensaciones maravillosas. La posibilidad de vivir esta experiencia y captarla a través del lente de nuestra cámara suena más que interesante…

Gracias José Gonzalo

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