Prensa Turística

Tras los pasos de un gigante

22 Diciembre, 2009

Camino a la localidad neuquina de Villa El Chocón, procedente de la capital provincial, un cartel ubicado a la vera de la ruta nacional 237 advierte que se está en tierras de gigantes. Una esquina de la señalización ha desaparecido a causa de una mordida colosal de un animal que promete ser impactante. Pero aún no se sabe qué es. Kilómetros más adelante el vehículo se desvía de la traza original hacia la izquierda y se interna en el corazón de la estepa patagónica. El paisaje teñido de tierra rojiza y vegetación achaparrada sólo es interrumpido por el color intenso del celeste que conforma el lago Exequiel Ramos Mexía, el magnífico espejo de agua que se creó al erigir la represa de El Chocón: tiene 70 kilómetros de largo y más de 86 metros de profundidad. En sus aguas se practican deportes náuticos, pesca deportiva y es refugio ante el calor.

El camino asfaltado por el que circula el vehículo está tapizado por huellas gigantes. Otra vez, la presencia imponente de seres que no se ven pero asustan. Siguiendo un paso tras otro se llega al lugar donde duerme el autor de esas marcas: el Museo Municipal Ernesto Bachmann en Villa El Chocón. A poco de traspasar la puerta se nota su presencia, la presencia del dinosaurio carnívoro más grande que haya sido hallado hasta ahora: Giganotosaurus carolinii (se calcula que debe haber pesado 8 toneladas y debe haber medido 13 metros de longitud).

Los restos fosilizados del dinosaurio que ubicó a Villa El Chocón en los titulares del mundo y sentó las bases para el desarrollo de la actividad turística en la localidad están expuestos en el museo municipal. No es habitual que se muestre el fósil original pero se cuenta con las condiciones para hacerlo. Y la verdad es que moviliza verlo así, como recostado contra las bardas simuladas con rocas extraídas a metros del lugar.

Lagarto Gigante del Sur, tal es el significado que tiene su nombre, fue descubierto en 1993 por Rubén Carolini, un residente de Villa El Chocón que solía recorrer los alrededores de la localidad en un vehículo armado especialmente para circular por el campo. Hoy, sus restos fosilizados siguen deslumbrando a quienes se acercan a visitarlo.

El museo alberga también réplicas de otros dinosaurios patagónicos pues fue concebido con la intención de mostrar cómo fue la vida de estos seres. En el caso particular de los fósiles descubiertos en los alrededores del lago Exequiel Ramos Mexía tienen una antigüedad de entre 99 y 93 millones de años pero hay en la muestra dinos de mayor o menor edad, según el sitio en el cual fueron encontrados.

Entre los hallazgos más recientes figura Skorpionvenatur bustingorii. Sus restos reposan aún en el bochón de hierro y yeso que hicieron los paleontólogos para sacarlo del campo. En el laboratorio repleto de huesos fosilizados, uno de sus descubridores, Juan Canale destaca la labor de los técnicos que remueven con paciencia kilos y kilos de sedimentos depositados entre las rocas, empleando apenas una herramienta con la punta de un punzón.
Skorpionvenator recibió su nombre del latín skorpio debido a que en la zona de excavación abundaban los escorpiones, venator que significa cazador y hace referencia a la condición de carnívoro del nuevo dinosaurio y bustingorryi es en honor a Manuel Bustingorry, quien era el dueño de los campos donde fue hallado este y muchos otros materiales fósiles, incluyendo varios dinosaurios.

El nuevo dinosaurio fue encontrado en el verano de 2005 por Canale y Agustín Scanferla, paleontólogo del Museo Bernardino Rivadavia de la Ciudad de Buenos Aires, en rocas pertenecientes a la Formación Huincul, que aflora en superficie en los alrededores de Villa El Chocón. Esta formación rocosa posee una edad de alrededor de 95 millones de años de antigüedad y ha brindado varios restos fósiles, como por ejemplo el dinosaurio herbívoro Limaysaurus tessonei hallado en los alrededores de la localidad y el dinosaurio carnívoro gigante Mapusaurus roseae, que está emparentado con el Giganotosaurus carolinii.

Más acerca de Villa El Chocón

Villa El Chocón nació con la denominada obra del siglo: la represa de El Chocón y se transformó en un lugar ideal para el descanso y las vacaciones. Asombra el orden, la claridad de sus casas similares todas pintadas de blanco y la sonrisa con que la gente se brinda a quienes los visitan. Es una localidad ideal para visitar en familia debido a las diversas actividades que pueden realizar desde el más grande al más chico de la casa. Además de disfrutar de una visita a los dinos es factible realizar trekking, andar en bicicleta, dar un paseo por el lago o simplemente sentarse en la Bahía del Sapo a tomar sol o hacer un pic-nic.

Se accede a esta localidad a través de la ruta nacional 237, ubicada a 80 kilómetros al sudoeste de la capital neuquina. Ofrece un bellísimo paisaje de meseta patagónica, cerros áridos en diferentes colores y el lago Exequiel Ramos Mexía. Otro sitio para visitar aquí son las Huellas de los Dinosaurios. Ubicadas a orillas del lago artificial Exequiel Ramos Mexía, ocupan una superficie de 3 metros de ancho y 500 metros de longitud. Datan del período Cretácico Superior, hace 97 millones de años y pueden ser observadas a través de unas pasarelas elevadas a 2,5 metros del suelo, diseñadas especialmente para su protección e interpretación.