Prensa Turística

La ruta del vino se consolida como un producto turístico vitivinícola en la región

11 Marzo, 2016

En 2015 se recibió más visitas que el año anterior. El 50 por ciento la eligió por turismo y el 25,91 por recreación.

La ruta del vino ofrece un atractivo único a los visitantes de la región, no sólo por la experiencia de conocer la elaboración de productos locales y su comercialización sino también por introducir al visitante en un paisaje de chacras y viñedos típicos. En este circuito se puede apreciar la tradicional producción agropecuaria de las bodegas Familia Schroeder, Patritti, Secreto Patagónico, Malma y Fin del Mundo ubicadas en San Patricio del Chañar.

vino

En lo que respecta al 2015, dicha ruta recibió la visita de 10221 personas de las cuales el 17,42 por ciento eran de Buenos Aires, el 8,16 de Capital Federal, el 48,41 del Alto Valle y un 10,42 por ciento de extranjeros. Se registró que el motivo de las visitas tuvo que ver en un 25,91 por ciento con recreación, 50,58 con turismo, el 11,35 con la compra de productos, el 8,75 con recorridos educativos y un 3,41 por ciento por negocios.

En comparación con años anteriores, en el 2014 tuvo una afluencia de 9946 personas destacándose el motivo por recreación un 27,36 y un 59,35 por turismo; mientras que en 2013 fue de 10481 con un 31,2 por ciento que lo hizo por recreación y un 50,5 por turismo.

Al respecto, el subsecretario de Turismo de la Provincia, licenciado Andrés Méndez, expresó que “se trata de un producto turístico vitivinícola que fortaleceremos enfocándonos en el mercado regional, teniendo en cuenta que en el Alto Valle habitan 700 mil personas”.

En el marco de las actividades propuestas en la ruta del vino se puede disfrutar de un recorrido entre viñedos, los sectores de barricas y finalmente cerrar la jornada con una degustación de vinos distinguidos por su alta calidad en el cultivo de las vides y en el proceso de elaboración.

El principal atractivo de dicha ruta reside en el reconocimiento internacional de los vinos producidos en el que sobresalen las cepas Malbec, Pinot Noir y Cabernet Sauvignon. También, la amplitud del paisaje patagónico, el complemento entre bodegas históricas y modernas, su combinación con actividades como el agroturismo y la arquitectura de los emprendimientos, ofrecen al visitante una experiencia única.