Prensa Turística

El CEAN difundió precisiones sobre la aparición de un ofidio en la ribera del Río Malleo

20 Enero, 2011

Desde el Centro de Ecología Aplicada del Neuquén –dependiente de la Subsecretaría de Turismo de la Provincia- se llevó tranquilidad a la población tras la difusión de diversas informaciones referidas a la aparición de una presunta serpiente en inmediaciones al río Malleo, cerca de la ciudad de Junín de los Andes.

En un artículo firmado por el Lic. Martín J. Monteverde, Jefe del Departamento Fauna Terrestre de ese organismo provincial, se explicó que se trató de un reptil nativo y autóctono y que es más probable encontrarse con ejemplares de su especie en esta época del año en lugares similares al sitio donde se la observó y se descartó la posibilidad de estar en presencia de una “superpoblación” o “invasión” de serpientes.

Asimismo se remarcó que los registros fílmicos y fotográficos a los cuales tuvo acceso el CEAN permitieron establecer que el ejemplar observado por turistas en las afueras de Junín de los Andes fue una Phylodrya patagoniensis o “culebra parejera patagónica”, una serpiente perteneciente al orden Squamata, infraorden Serpentes y a la familia Colubridae (culebras).

“Es un reptil nativo y autóctono con una distribución que comienza desde el sur de Chubut hacia el norte y resto del país –precisó Monteverde-. Se alimenta de pájaros, ratones y sapos entre otras cosas. Si bien los encuentros con este tipo de reptiles no son comunes, la existencia de esta culebra en la zona es conocida y esperable”.

Desde el punto de vista sanitario, Monteverde precisó que “los colúbridos o culebras (como la parejera patagónica) poseen un aparato inoculador de veneno (saliva modificada) menos desarrollado y evolucionado que sus parientes los vipéridos (como la yarará ñata ó yarará chica) o los elápidos (como la serpiente de coral), por lo cual se las considera menos peligrosas y riesgosas para el hombre. Si bien esto es correcto –dijo-, la probabilidad de que una culebra muerda e inocule veneno efectivamente es baja pero no igual a cero. De hecho es la herramienta que utiliza para dar caza a sus presas”. Por ello, se solicitó a la población que en caso de producirse algún encuentro de estas características, se respete al reptil, no se lo hostigue ni se altere su normal comportamiento y actividad a fin de que no se sienta amenazado.

Desde el CEAN se consideró pertinente mencionar que existen ciertos factores que incrementan las probabilidades de encontrarse con estas culebras. Entre ellos, que en esta época del año, cuando aumenta la temperatura, estos animales pueden verse más seguido ya que regulan su temperatura exponiéndose o apartándose del calor de sol (ectotermos); además, ambientes lacustres con piedras son utilizados por esta culebra debido a que allí obtiene su alimento y refugio y como en verano la gente utiliza más frecuentemente los ríos y sus orillas, se torna más factible encontrar un reptil de estas características.

“Es decir –remarcó Monteverde- , no se trata de una “superpoblación” o “invasión” de serpientes, simplemente aumentan las chances de verlas. Para quienes disfrutan de la fauna silvestre, tener el privilegio de observar una culebra como esta, es un hecho inolvidable”.

Por último, el técnico del CEAN opinó que “los reptiles son animales maravillosos producto de la evolución y uno de los componentes principales de la fauna nativa neuquina, ya que cumplen con roles muy importantes en los ecosistemas. Encontrarse con este tipo de reptiles es un evento raro, lo que lo convierte en único y fascinante. Si tenemos la suerte de ver una de estas culebras, disfrutemos el momento –aconsejó-, admirémosla y saquémosle fotos si podemos, pero no alteremos su normal comportamiento y actividad. Para evitar cualquier hecho indeseado, no la instiguemos, no la molestemos o estresemos. Respetémosla. Conozcamos y valoremos nuestra fauna nativa”.