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Villa La Angostura, a través de la mágica lente de Abraham Vera

18 diciembre, 2018

Villa La Angostura sin lugar a duda es un lugar encantador de por sí; su maravillosa naturaleza en todas las estaciones del año adquiere colores, aromas y texturas admirables. Lograr comunicar integralmente esa esencia a través de la fotografía constituye un digno desafío.

Abraham Vera es habitante de esta bella localidad cordillerana, dedicado a la fotografía hace 7 años, ha logrado captar esa esencia y transmitir la belleza y pureza de su paisaje de una manera sorprendente, generando una repercusión inusitada de sus publicaciones; personas de todas partes del mundo admiran los paisajes de Villa La Angostura a través de sus ojos, y muchos han llegado a la localidad gracias a sus imágenes.

Mi primer encuentro con la fotografía fue en el 2010, con el uso de los primeros celulares que salieron con cámaras. Un día un compañero me pidió esas fotos para publicarlas en el Diario Andino Digital y en ese momento no quise pasar las fotos porque creía que era algo muy casero, sin embargo las publicaron y tuvieron una repercusión que no esperaba!. Cuando entra en erupción el volcán Puyehue en el 2011, me quedé paralizado…creo que ese fue el detonante de todo, de ver este paraíso bajo las cenizas y la incertidumbre de saber qué iba a pasar.”

Vivir esa situación, ver su pueblo y sus paisajes cubiertos de cenizas, lo animó aún más a transmitir a través de la fotografía el “resurgimiento” de la villa, y el despertar de su gente que juntó fuerzas y comenzó a limpiar y arreglar todo lo que se había dañado. Esas imágenes se viralizaron y el reconocimiento no tardó en llegar. A partir de allí, me decidí. Junté plata durante 6 meses y me compré mi primera cámara réflex y mi motivación era ayudar a Villa la Angostura, de mostrar que su belleza estaba intacta, su esencia persistía.

Luego de idas y venidas, con el apoyo constante de su compañera comenzó a mostrar sus imágenes a través de una página de Facebook. “Cada vez que publico una foto, es vista por 10.000 personas como mínimo, de ahí en adelante. Hoy el alcance puede llegar a 400.000. Realmente es una locura, al punto de que en otoño que creo es una época de las más lindas, he llegado a tener casi un millón de personas de alcance! Gracias a la viralización, me escriben personas de todo el mundo”.

Abraham reconoce que su fotografía aún es amateur, ya que aún no ha podido formarse profesionalmente. Su conocimiento surge de su propia experiencia, del encuentro en la naturaleza, entre él y la cámara. “Salía de trabajar a las 17.00 hs. y me quedaba hasta que oscurecía fotografiando. En la noche bajaba de 300 a 600 fotos. Solía estar horas y horas sentado mirando en la computadora cada detalle y tratando de comprender como se comportaba la naturaleza. Durante mucho tiempo junté un montón de información y material que recolecté pasando mucho tiempo observando la naturaleza, caminando, estando a la orilla del lago, mirando el sol como se comportaba en el fondo del lago. Todo eso comencé a volcarlo en una sola fotografía y desde ahí las cosas cambiaron y el resultado que obtuve fue totalmente diferente. La respuesta de la gente también.”

Sus fotografías nacen de su alma y tienen un claro mensaje. Un hombre de profunda fe reflexiona: “la naturaleza es una creación de Dios, es un regalo único que él nos dio para que lo disfrutemos, entonces en cada paisaje yo veo esa expresión de amor para con nosotros y eso es lo que he querido captar durante todos estos años, estos mensajes, donde yo me siento muy bien, muy amado y trato en general de que en mis fotografías el protagonista sea la paz, la pureza de los paisajes…creo que son cosas que hoy en día ya se han perdido en la sociedad, mucha gente ya no tiene paz…la gente no se toma el tiempo necesario para observar bien las cosas, para captar bien de la naturaleza lo mas hermoso que te ofrece. No puede disfrutar de las cosas sencillas y simples como por ejemplo meter los pies al agua. Desde mi lugar trato de que la gente recupere eso y de hacerlo precisamente a través de la fotografía. Siento que esa es mi misión, de poder mostrar que hay cosas buenas en este mundo!“.

Consecuente con su forma de pensar y respetuoso del medio ambiente, cuenta que en ocasiones ha tenido que recoger basura que la gente arrojó. Convencido de  que a la naturaleza hay quererla y cuidarla afirma: Tenemos el privilegio de vivir en este paraíso… yo creo que hoy en día muchos viven con el miedo de saber si vuelven a sus casas por el nivel de delincuencia. Y yo acá no temo de nada, lo único que hago es disfrutar de toda la naturaleza en todo su esplendor.” 

Eternamente enamorado de la villa que lo acobijó y le enseñó a atesorar en su corazón, la esencia de su naturaleza más profunda, expresa: Villa La Angostura tiene todo…tiene montañas, bosques, lagos, ríos, flores. Tiene todas las estaciones del año bien marcadas. En cada estación, trato de lograr que estén las montañas y los bosques con sus colores representativos. Trato de conjugarlo todo… ese es mi secreto.

La semana pasada Abraham cumplió 7 años con la fotografía y con su página. Este aniversario rememora su encuentro con la fotografía que sucedió de una manera sumamente curiosa: “la primer semana de diciembre recibí mi cámara y no pude usarla en automático porque no funcionaba bien…entonces desde ese momento empecé a usarla en modo manual, allí comenzó el descubrimiento… por eso digo que ese fue el encuentro con la fotografía…

De composiciones cuidadosamente equilibradas, tonos y texturas perfectamente marcadas, y excelente manejo de la luz; sus imágenes transmiten fielmente su amor por la naturaleza, conmoviendo hasta la mirada más rígida y fría, provocando desde su raíz el deseo de estar allí y disfrutar cada elemento del paisaje.

Gracias Abraham Vera!

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