Prensa Turística

El Parque Nacional Laguna Blanca en el Día Mundial de los Humedales

1 Febrero, 2016

Cada 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales. Se trata de áreas inundables donde el agua es el regulador principal que determina el tipo de comunidad biológica que lo habita. Numerosas especies vegetales y animales dependen de ellas para cumplir su ciclo de vida, y son esenciales para que las personas puedan vivir y prosperar.

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El Parque Nacional Laguna Blanca, enmarcado en un entorno imponente de volcanes, basaltos, mallines y lagunas, conserva una porción representativa de la estepa patagónica. El rasgo central del sitio lo constituye la Laguna Blanca, ubicada en el centro del Parque Nacional, que representa la máxima cuenca endorreica de la región basáltica del oeste de la Provincia del Neuquén.

Dentro del área protegida habita una elevada biodiversidad integrada por unas 350 especies de plantas, 130 de aves, 50 de mamíferos, 12 de reptiles, 3 de anfibios y numerosos artrópodos.

Muchas de estas especies son únicas de la Argentina, algunas sólo se han registrado en la provincia, incluso unas cuantas son propias del área protegida y sus alrededores, como por ejemplo “la ranita de la Laguna Blanca” (Atelognathus patagonicus) cuya presencia en nuestros humedales es señal de la calidad del hábitat de estos ambientes.

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Todas las lagunas del área protegida tienen la particularidad de haber evolucionado sin la presencia de peces, lo que las hace únicas en cuanto a su estructura comunitaria acuática y a la presencia de numerosas especies de aves que utilizan el abundante recurso trófico. Sin embargo, entre los años 1943 y 1968 se efectuaron sucesivas siembras no autorizadas en la Laguna Blanca principalmente de  “perca” (Percichthys trucha),  una especie nativa de la Argentina y Chile, pero que no ha coevolucionado en este tipo de lagunas. Así, la llegada de este depredador novedoso generó múltiples efectos negativos en el ecosistema lagunar, que empezaron a ser evidentes en la década del ‘90, principalmente con la disminución en la diversidad y abundancia de aves, debido a la herbivoría total de la “gambarusa” (Myriophyllum quitensis), una planta acuática sobre la cual anidan distintas especies, entre ellas el “cisne de cuello negro” (Cygnus melancoryphus), emblemática del Parque. La restauración de este ecosistema es un desafío prioritario para el Parque.

Dentro del área protegida y en sus alrededores habitan desde hace muchos años comunidades mapuches y criollas que enriquecen la zona con un gran valor cultural. La evidencia lítica permite estimar un poblamiento de unos 2000 años de antigüedad entre el siglo VII hasta momentos posteriores a la formación de los virreinatos siglo XVII. Una singularidad del Parque, está dada por el registro de técnicas de pintado y grabado juntas en un mismo sitio. Los sitios arqueológicos relevados hasta el momento en el Parque están representados por sectores a cielo abierto, abrigos rocosos pircados asociados a sitios a cielo abierto y abrigos rocosos con arte rupestre. Además, existen sitios históricos conformados por sitios de paso de veranadores y otros de pobladores antiguos.

Sin duda, los antiguos habitantes de la región aprovecharon los recursos de la estepa, y en sus traslados a lo largo del territorio la laguna Blanca fue un punto clave de abastecimiento.

“Humedales para nuestro futuro, medios de vida sostenibles”

Todos los años, el 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales, y este año se tiene por objeto concientizar sobre la importancia de conservar los humedales para garantiza el desarrollo de la vida, aprovechando los recursos que nos brinda, de manera sustentable.

La Convención de Ramsar es un tratado intergubernamental en pos de la conservación y el uso racional de los humedales y sus recursos. Actualmente, existen alrededor de 2200 humedales en todo el mundo incluidos en este tratado. Particularmente, en la Argentina -con la reciente incorporación del Delta del Paraná- alcanza a 22 los sitios, siendo el Parque Nacional Laguna Blanca uno de los tres primeros en haber sido incorporado.

En este marco, el Parque Nacional Laguna Blanca tiene como prioridad la restauración de la laguna Blanca, cuyo objetivo principal es la disminución de la población de percas a través de un proyecto de pesca artesanal en conjunto con las comunidades locales, que luego procesan y comercializan la perca, transformándose en un recurso y un medio de vida, como así también la pesca recreativa abierta para el disfrute de los visitantes del mes de abril a octubre de cada año, entre otras medidas de manejo.

La disminución de la población de perca no solo permite el desarrollo de las plantas acuáticas, sino también una mejora considerable en la calidad del agua. La Laguna Blanca representa un sitio vital de abastecimiento de agua para los piños, majadas y rodeos de ganado menor y mayor de los pequeños productores ganaderos que habitan tanto dentro del Parque como en la zona aledaña. Además, es utilizada como fuente de agua por parte de pequeños productores trashumantes, en el traslado del ganado hacia los puestos de veranadas en las altas cumbres del cordón del Chachil, ubicado al oeste del Parque.

Históricamente todas las lagunas que alberga el Parque constituyen la principal fuente de suministro de agua para consumo de las familias. Actualmente, el trabajo mutuo con las comunidades vecinas, ha llevado adelante una obra hídrica que abastece de agua potable a varios pobladores, seccionales de Guardaparques, a la zona de acampe y al Centro de Visitantes, por lo que resulta indispensable la conservación de nuestros humedales para mantener la calidad del agua en las napas.

La diversidad biocultural se refiere a la evolución paralela de la diversidad biológica y la diversidad cultural y la adaptación continua entre ambas. También está relacionada con la diversidad de lugares y refleja las maneras en que las personas viven con la naturaleza. A lo largo de generaciones, esta evolución paralela ha generado conocimientos ecológicos y prácticas locales que permiten a las sociedades de todo el mundo gestionar sus recursos de forma sostenible manteniendo al mismo tiempo su identidad cultural y sus estructuras sociales.

Sobre el Acuerdo de Ramsar

Ramsar es el más antiguo de los modernos acuerdos intergubernamentales sobre el medio ambiente. El tratado se negoció en el decenio de 1960 entre países y organizaciones no gubernamentales preocupados por la creciente pérdida y degradación de los hábitats de humedales para las aves acuáticas migratorias. Se adoptó en la ciudad iraní de Ramsar en 1971 y entró en vigor en 1975.