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Circuito Pehuenia, entre araucarias lagos y ríos!

27 febrero, 2019

Nos habían recomendado hacer el Circuito Pehuenia como una excursión obligada si visitábamos Villa Pehuenia o Moquehue. Y por supuesto obedecimos tal cual. Sin duda es un recorrido maravilloso lleno de lugares encantadores! les contamos…

Comenzamos desde el lugar denominado La Angostura, la unión de los lagos Aluminé y Moquehue. La temperatura estaba cerca de los 30ºC, mucha gente se refrescaba allí, el agua es cristalina y se torna de un color turquesa increíble!

Tomamos la ruta hacia la localidad de Moquehue, el camino estaba en muy buen estado. El paisaje comienza a cambiar, las montañas son más elevadas y la vegetación es mucho más boscosa, árboles altos llamados coihues aparecen en escena cobrando protagonismo junto a los pehuenes, como si compitieran quién es más alto!

A medida que avanzamos aparece el poblado de Moquehue; se respira un aire freso entre el lago y el bosque. La costa tiene una arena clara muy suave al tacto. Pequeños arroyos y vertientes alimentan desde la costa oeste el maravilloso espejo de agua.

Luego de refrescarnos un rato, continuamos el circuito. El bosque se vuelve más denso, destacándose a lo lejos el cerro Impodi, una gran montaña de color gris. Nos detuvimos en un pequeño arroyo a tomar unos mates descansando bajo de la sombra de una antigua araucaria, y deleitarnos con la vista: el agua es tan fresca y transparente que aún no lo puedo creer.

Luego de descansar seguimos hacia el lago Nompehuén y seguidamente el lago Ñorquinco. Al llegar al lago las montañas se abren permitiendo apreciar el lago en todo su esplendor; realmente es maravilloso!. A lo lejos se alcanza a ver la casa del guardaparque de la seccional. Su construcción es antigua; la madera y la piedra son testigos de los crudos inviernos que debe pasar. No dejamos de admirarla por un rato, con la vegetación de los alrededores, parece una casita de cuentos!

Decidimos hacer noche en un camping al costado del río Pulmarí que nace en el lago Ñorquinco. Cenamos y nos acostamos a dormir, luego de una jornada extenuante conociendo bellos paisajes. Al día siguiente nos levantamos temprano y nos dirigimos hasta la seccional del guardaparque desde donde nos dispusimos a hacer una interesante caminata hacia las cascadas sobre la margen sur del lago. En el camino las flores de amancay acaparaban la atención, una bella especie autóctona que resaltaba entre la vegetación. Con el contraste turquesa del lago, la composición era perfecta.

Las dos primeras cascadas se encuentran muy cerquita, solo 15 minutos de caminata. Son el salto Guman Mapu y Newen Folil que en lengua Mapuche significan “llanto de la tierra” y “fuerza de la raíz” respectivamente. Un recorrido fabuloso que nos permitía ver el lago desde otra perspectiva. Sin el más mínimo movimiento resultaba un espejo natural de un cielo majestuoso. La transparencia del agua permitía ver las coloridas piedras del lecho.

Avanzando desde allí por un par de horas se llega a la cascada Coloco, un salto de más de 20 mts. rodeado de araucarias. Cerca de allí se alcanza a ver el lago Pilhué, un lago escondido cerca del límite con Chile.

Al regreso, continuamos camino bordeando el río Pulmarí, que por tramos sus aguas corrían a gran velocidad y por otros, estaban más tranquilas. A medida que avanzábamos hacia el este, la vegetación del paisaje se esparcía más y las especies perdían altura. Llegamos al lago Pulmarí y descendimos hasta él, por una especie de pasarela dejando el auto cerca de la ruta. El lago es realmente bello, tiene pequeños islas de roca de basalto con araucarias.

Continuamos viaje pasando por la laguna Los Giles: allí la vegetación estaba toda florecida; un cuadro colorido digno de admirar! cardos, margaritas silvestres, manzanillas… en todo su esplendor

El viaje sigue bordeando el río Pulmarí hasta sumar su caudal al río Aluminé. Allí nos encontramos con la Ruta Provincial Nº 23, para nuestro regreso a casa.

Solo para conocer decidimos continuar por la Ruta 23 hasta el Paso Pino Hachado y luego la Ruta Nacional Nº 242 hasta Las Lajas, para finalmente volver hasta Neuquén Capital.

La Ruta Provincial 23 bordea el río Litrán que desemboca en el lago Aluminé. El paisaje que lo rodea es hermoso, al agua transparente y solo se escucha el sonido de pequeños saltos que se forman a lo largo del curso de agua.

Tomamos unos mates en una costa pequeña y continuamos por el camino hasta llegar al Paso Pino Hachado. Allí se alzan imponentes y enormes columnas de basalto, donde crecen algunos pehuenes, extendiendo y penetrando esas rocas gigantes como aferrándose impetuosamente a la vida…

Un recorrido lleno de sorpresas y rincones increíbles, un circuito altamente recomendable para todo aquel que desee conocer los paisajes donde reina el pehuén.

Gracias Viviana por tu relato!